
ADVERTENCIA: post de alto contenido infantil y embarazoso
De los muchos recuerdos que conservo de mi infancia, uno de los mas gratos es sin duda la fascinación que sentía por el animé japonés, muy especialmente por la serie Dragon Ball. Cada tanto me gusta revivenciarla, me pone bien el hecho de que aún hoy la sigan trasmitiendo por cable, y yo, orgulloso de la serie que marcó mi infancia, insisto a los purretes de mi familia para que miren Dragon Ball, apuntándoles (cual viejo refunfuñador ciegamente convencido de que todo tiempo pasado fue mejor) que esa serie es mucho mejor que cualquiera de las miles de series animadas carentes de narrativa que pululan hoy en día.
Era un hábito común a todo niño hace unos 10 años atrás: cada día de lunes a viernes se miraba religiosamente al menos una de las repeticiones de cada capítulo de la serie. Luego en el colegio debatíamos, en el recreo, en la salida, en la combi (y bueno, a veces en el salón de clases), el capítulo en cuestión, y procedíamos con frecuencia a jugar con las figuritas de la serie (la "tapadita" un clásico), muchas veces apostando valiosos ejemplares; todo un capítulo aparte merecería hablar de los problemas de tener una figurita que no tenía nadie, y las estrategias que se debían adoptar en tales casos para salir airoso de la jauría de compañeritos envidiosos.

Pero hablar de Dragon Ball en general me incomoda, por el hecho de que todo fan de la serie sabe que se compone de tres partes: Dragon Ball, Dragon Ball Z y Dragon Ball GT.
Dragon Ball Z fué la que logró fanatizar a millones de infantes, fue por lejos la mejor de las tres, contiene la que para mí (y creo que la mayoría coincide) fue la mejor saga: la de Freezer, que contenía la mejor pelea que haya visto en un dibujo animado, aquella pelea final entre Goku y Freezer que duró una excesiva cantidad de capítulos y que mostró la primera conversión en Super Sayayin (cómo me paralizaban esos momentos!).
En fin, el niño interior que nunca duerme (reforzado luego de los post y comentarios de Jlo y Zombie Girl) me estaba reclamando un post homenaje a la serie que marcó mi infancia, tanto por la emoción de ver los episodios como por la socialización resultante de compartir la misma fascinación y devoción hacia este animé.
A veces quisiera volver en el tiempo sólo para ser niño de nuevo y sentir la misma pasión una vez más, porque ahora no es lo mismo.
Opening de Dragon Ball Z (sagas de Vegeta y Freezer)
Todos cantabamos la canción sin saber exactamente la letra, que es la siguiente:
El cielo resplandece a mi alrededor (alrededor) volar,
destellos brillan en las nubes sin fin,
con libertad puedes cruzar hoy el cielo azul (cielo azul),
Despierta furia, un golpe de pronto en ti,
como si un volcán hiciera una erupción,
derrite un gran glacial,
podrás ver de cerca un gran dragón,
CHALA-HEAD-CHALA,
no importa lo que suceda
siempre el animo mantendré,
CHALA-HEAD-CHALA,
vibrante mi corazón siente emoción
haré una genki-dama.
CHALA-HEAD-CHALA,
no pienses nada solo escucha
sueños hay en tu corazón,
CHALA-HEAD-CHALA,
no importa lo que suceda
sonreiré el día de hoy
Ending de Dragon Ball (meloso pero me encanta)
Me emocioné, que boludón...