domingo, 2 de diciembre de 2007

"Sometimiento de las masas y variedades actuales del sacrificio"

Este es el título de la conferencia que brindó la Dra. Marta Ambertín (una grosa la vieja), en el marco del IIIº Congreso de Psicología que se realizó los días 7, 8 y 9 de Noviembre en la Universidad Nacional de Mar del Plata.
A continuación, rescato las ideas más importantes de aquella magnífica conferencia.

La relación de autoridad es necesaria en toda sociedad, pues es una relación contractual. Nadie está solo, nadie puede hacer lo que quiera. La autoridad quiebra la esperanza imaginaria de una libertad absoluta. No hay libertad absoluta, está condicionada al cumplimiento de las leyes que nos permiten circular por el mundo.
El autoritarismo implica salir del sistema de leyes y del sistema de pactos.

Toda ley regula relaciones de alianza e intercambios. Pero siempre hay un costado paradójico de la ley, un costado imperativo. Toda ley tiene su lado regulante pero también su lado desregulante, que los sociólogos denominan como "anomia", es el lado "loco" de la ley, la ley desregulante. La anomia no es la falta de la ley, es su lado desregulante.
Los seres humanos tenemos derechos y obligaciones, y se trata de sostener la responsabilidad de estos derechos y de estas obligaciones. Es verdad que a nosotros nos gusta sostenernos en los derechos y no en las obligaciones, pero las dos cosas van juntas (si yo tengo derechos, es porque tengo obligaciones). Y ahí está la cuestión de la culpa, cómo incorporamos la responsabilidad por la vía de la culpa, y que esta culpa y esta responsabilidad que vamos incorporando tiene una cara que es esa ley loca; anomia para los sociólogos, Superyo para Freud.

La compulsión al deber lleva a la vida por los oblicuos caminos de la necesidad del castigo y del sometimiento masoquista.
En el autoritarismo los pueblos y la susbjetividades prefieren el castigo de los amos atroces a la responsabilidad de asumir cada uno lo que nos cabe.
La obediencia se basa en el respeto al conjunto impersonal de relaciones legítimamente establecidas. El autoritarismo supone un mas allá del poder legitimado y deriva en compulsion al sometimiento ilimitado y ausente de regulación.

Los lideres autoritarios ejercen cierta fascinación en las masas. Entre otras razones, porque si el lazo de autoridad responsabiliza, el lazo de autoritarismo desresponsabiliza.
Existe una relación entre inseguridad subjetiva y autoritarismo: a mayor fragilidad subjetiva por razones internas (temor, angustia, culpabilidad) y externas (crisis socioeconomica, hiperinflacion, amenaza bélica, catástrofes), mayor tentación en ponernos en manos de alguien que se ofrece como salvador (o salvadora habría que decir ahora). Lo cual incrementa la postración al autoritarismo y por cierto, desresponsabiliza.

El sujeto y las masas sometidas al líder autoritario están dominados por una precariedad subjetiva e intensa culpa. Sumisamente se postran a los amos para obtener seguridad y amparo, rechazando la asuncion de responsabilidad con ellos mismos y con sus semejantes.
El líder autoritario ofrece dos facetas y trabaja sobre las masas esas dos facetas: ofrece seguridad , pero también la severidad asociada a los látigos del padre cruel.

Por medio del sacrificio se intenta reparar la inconsistencia de la ley del padre o del otro, para tornarlos consistentes, garantes, perfectos. Pero a mayor ofrecimiento sacrificial, mayor violencia.
Algunas manifestaciones del sacrificio: padecimientos del cuerpo, autoaniquilaciones, homicidios, holocaustos, suicidios, asesinatos...

¿A que se debe el sometimiento a la opresión del otro? Sin duda a una cobardía y a un goce masoquista dirá Freud. Por el sacrificio se termina cediendo la causa del deseo al deseo del otro, para transitar por la pasión de la ignorancia.
Freud habla de necesidad de castigo, que no es lo mismo que culpa consciente: en la necesidad de castigo el sujeto quiere el castigo para seguir sin saber por qué se lo castiga, o qué responsabilidad tiene él en ese acto. Cuando el sujeto busca el castigo, busca algo que es pulsional.

El ofrecimiento sacrificial es un modo de responder a la culpabilidad, pero también es un anhelo de salvar al padre ideal. ¿Por qué? tal vez porque se anheló su muerte.
Como todos anhelamos tener un padre perfecto, ideal, y no soportamos que en la realidad no sea así, lo que queremos es matarlo de la bronca que nos produce que no sea perfecto. La lógica sacrificial al padre supone que el pago por la falta siempre excede a la dimensión de la falta. El castigo no es proporcional al crimen, siempre se paga de mas dice Freud. Si se paga de mas, es porque se reprocha de mas.
El Superyo se erige en nombre del padre perverso. Resulta del reproche al padre, luego vuelto contra sí mismo. Está la necesidad de ser castigado por un poder parental, que no responde ni a la culpa consciente ni a la culpa inconsciente, responde a una fuerza pulsional. El sujeto desconoce que esta en falta, pero necesita que lo maltraten.

La puesta sacrificial pretende pacificar todo y ajustar todo. Pacificar la lengua, la cultura, la sexualidad, el amor, la ciencia, la bolsa, los mercados, el petróleo, el planeta... Es posible? NO. Y el sacrificio, queriendo hacer de éstos los mas consistentes y perfectos posible, desemboca en excesos, se sacrifica de mas. En la pretensión de arreglarlo todo, todo se termina aniquilando y se potencia esta aniquilación.
Pero en la historia de la humanidad, algunos sujetos y algunos grupos han podido ejercer una tenaz resistencia contra la procura de aniquilación, han podido apelar al deseo mas allá del goce, arriesgan su vida a diario tratando de conservar la propia y la de sus semejantes.

La seducción sacrificial aparece ligada a los impedimentos del duelo por el padre ideal. Salvar al padre ideal es la consigna universal de todo hijo; hacer del padre un "superman" que ampare y adule la responsabilidad del sujeto.
En cambio, el duelo por el padre ideal supone soportar que el padre está en pelotas, no es un superman.

La propuesta es que una salida posible es poder soportar este duelo por el padre ideal, soportar que está en pelotas. Si papá esta en pelotas, no tengo mas remedio que asumir la responsabilidad que me cabe sobre mi propia humanidad y la de mis semejantes.

Cada día me doy cuenta de que tenemos mucho de sometidos y poco de ciudadanos. Sería estupendo que empezemos a tomar las riendas de nuestros actos, aceptando ,como bien dice Marta Ambertín, que papá está en pelotas, que no podemos esperar más soluciones de arriba. Si queremos transformar nuestra realidad, lo tenemos que hacer con nuestras propias manos.

5 comentarios:

EMO dijo...

No entendí el post.

EMO dijo...

Yo no quería un padre "perfecto". Quería alguien medianamente normal...hehehehe

Mr. Pergio dijo...

Emo decime que cosas no entendiste y te las trataré de explicar en otros términos. El sentido de la conferencia creo que igual quedó claro.

Mr. Pergio dijo...

Lo del padre ideal por ej, es lo que vos querés de tu viejo, un viejo "normal". Según el Complejo de Edipo, primero querés matar a tu viejo, cuando el complejo se resuelve, resulta una identificación con el padre ideal. Eso sería, a grandes rasgos, el Superyo.

EMO dijo...

ooopa!